LA
JOVEN REPÚBLICA
El
Alto Perú fue el primero en levantarse en demanda de su libertad,
sin embargo fue el último en lograrlo; cuando el 6 de agosto de 1825
proclamó su libertad ya todas las naciones eran libres. Los
representantes de la flamante república acordaron ponerle por nombre
Bolivar
y su capital Sucre,
en honor a nuestros libertadores.
El
gobierno de Simón
Bolivar fue fugaz y
entre sus disposiciones figura la de devolver a los indios las
tierras que les pertenecían, no llegó a resolver la anexión de
territorios peruanos al nuestro.
En
su lugar quedó el Mariscal de Ayacucho, José
Antonio de Sucre
(1825-1828). Sentó las bases institucionales de nuestro país,
mejoró la educación y estableció los recursos con que el gobierno
atendería sus obligaciones. Posteriormente se retiró para evitar
amotinamientos de los antibolivaristas. Entonces el Congreso eligió
al Gral. Andrés de
Santa Cruz
(1829-1839), que al encontrarse ausente ejerció como presidente por
un lapso breve al Gral. José
Miguel de Velasco. Con
Santa Cruz inició un período de estabilidad política.
En
su gestión fundó las Universidades de La Paz y Cochabamba y aprobó
los códigos civil y penal. Derrotó al Gral. Gamarra en Yanacocha y
se declaró la Confederación Perú-Boliviana, Chile y Argentina se
movilizaron contra ella y finalmente derrotaron a Santa Cruz en
Yungay (Perú) destruyendo la Confederación.
Santa
Cruz fue exiliado haciéndose cargo del gobierno el Gral. Velasco
nuevamente, le sucedió José Ballivián que combatió contra Gamarra
en la Batalla de Ingavi (1841) que había invadido La Paz y Oruro,
se obtuvo la victoria pero no se reclamó territorio alguno,
firmándose un Tratado de Paz y Amistad. Fundó el departamento del
Beni, reformó y modernizó la enseñanza y finalmente dejó el
gobierno agobiado por las revueltas militares.
Por
cuarta vez llegó al gobierno Velasco y al poco tiempo gobernó el
nuevo caudillo Manuel
Isidoro Belzú
(1848-1845) que contaba con el apoyo de indígenas y mestizos de las
ciudades, su gobierno se preocupó por la instrucción y propiedad a
que tenían derecho los indígenas.
Convencido
de que el país requería de una reforma profunda José
María Linares
(1857-1861), primer presidente civil de nuestro país, derrocó a
Belzú, se declaró dictador y gobernó con mano férrea. Durante su
mandato se jerarquizó al ejército, se moralizó al clero, implantó
el librecambismo para atraer capitales extranjeros y desarrollar la
riqueza del país.
EL
MILITARISMO
Linares
fue traicionado por sus ministros y fue exiliado. Retornó el
militarismo a la cabeza del Gral. José
María Achá
(1861-1864), a quién derrotó el Gral. Mariano
Melgarejo (1864-1871).
Durante sus seis años de funesto gobierno se firmó tratados con
Chile y Brasil, cediendo el Litoral y el Matto Grosso; se produjeron
levantamientos contra él y cayó derrotado por el Gral. Agustín
Morales (1871-1872),
penas gobernó un año y pereció baleado en una reyerta.
A
la muerte de Morales se confió la presidencia al ciudadano Tomás
Frías
(1872-73)(1874-76), tuvo que enfrentar las ambiciones chilenas sobre
territorio boliviano, al igual que Adolfo
Ballivián
(1873-1874) ganador de las elecciones a las que había convocado
Frías, Ballivián murió a pocos meses de iniciar su mandato por lo
que Frías retomó el poder. Las conspiraciones militares agobiaban
al anciano, convocó nuevamente a elecciones y antes de saberse
resultados el ministro de guerra Gral. Hilarión
Daza dio un golpe de
estado en 1876 hasta 1879.
Se
produjo la Guerra del Pacífico, Daza fue incapaz de gobernar.
Bolivia no podía superar la anarquía militar, no tenía control
sobre su territorio y menos sobre el litoral que cada vez estaba más
poblada de chilenos. Se intentó resistencia pero fueron arrollados
en número. Daza fue sustituido por el Gral. Narciso
Campero (1880-1884),
se acordó la paz.
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